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Enseñar deja huella

Hay experiencias que no suman una línea en el currículum. Te cambian por dentro.

Este ha sido mi primer año enseñando a alumnos de primero de carrera. Y hoy, mirando atrás, entiendo algo con una claridad enorme: enseñar no es solo transmitir conocimiento. Es entrar, aunque sea por un tiempo, en una etapa decisiva de la vida de alguien. Justo cuando todo empieza. Justo cuando todavía hay dudas, nervios, inseguridad, ilusión, ganas de demostrar, miedo a no estar a la altura y también una cantidad inmensa de potencial esperando a ser despertado.

Quizá por eso ha sido tan especial. Porque he visto el aprendizaje en su forma más pura: la evolución, el esfuerzo silencioso, la idea tímida que termina encontrando su voz, la inseguridad que poco a poco se convierte en criterio, la madurez que empieza a asomar casi sin darse cuenta.

Hay una estrofa de Antonio Machado que hoy me acompaña de una forma especialmente bonita:

"Caminante, son tus huellas el camino y nada más; caminante, no hay camino, se hace camino al andar."

Y eso es exactamente lo que he sentido durante este curso. Que enseñar también es caminar con otros. No por ellos. Con ellos. Acompañar, exigir, escuchar, empujar, confiar. Y, al mismo tiempo, dejar que también te transformen a ti.

Porque se aprende enseñando. Y se aprende mucho. Se aprende a mirar mejor, a escuchar más despacio, a tener más paciencia, a detectar talento incluso cuando todavía no sabe nombrarse a sí mismo. Se aprende a recordar que detrás de cada trabajo, cada presentación, cada error y cada avance, hay una persona construyéndose.

Gracias a EBS Paris y a Ferrières Hospitality & Luxury Management School por la confianza y por darme la oportunidad de vivir una experiencia tan profundamente bonita.

Un merci tout particulier à Maria Angels, Catherine Al Hachem, Sophie de Rougé et Sébastien Chantelot, à Paris, qui ont rendu cette expérience possible. Merci pour votre confiance, votre accompagnement et votre bienveillance tout au long de ce parcours. Votre soutien a compté bien plus que vous ne l'imaginez.

Gracias a todas las personas que han formado parte de este curso. Y gracias, sobre todo, a mis alumnos. Por vuestro trabajo, vuestro esfuerzo, vuestra dedicación, vuestra evolución. Y por hacerme recordar, cada semana, por qué enseñar sigue siendo una de las experiencias más humanas, más retadoras y más hermosas que existen.

Y gracias, de corazón, por ese ramo de flores maravilloso. Fue mucho más que un detalle. Fue la forma perfecta de culminar una experiencia que me llevo muy dentro y que deseo repetir, encarecidamente, una y otra vez.

Me llevo aprendizaje. Me llevo orgullo. Me llevo cariño. Pero, sobre todo, me llevo la certeza de que enseñar deja huella. En quién aprende. Y también, para siempre, en quien enseña.

Avec beaucoup de gratitude, d'affection et l'envie sincère de revivre une expérience aussi précieuse très bientôt.

Escrito por Paloma Rodiles Barcelona, Spain · –
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